Origenes

Nuestro Orígenes se remontan a un grupo de seminaristas que en un contexto difícil, el de la Iglesia que resurge de la persecución de la Revolución Francesa, se compromete un día después de su ordenación sacerdotal, en el Santuario Mariano de la Colina de Fourvière en Lyon, el 23 de julio de 1816, a fundar la Sociedad de María que se concibe a sí misma como instrumento de la presencia de María activa y comprometida en los avatares de la historia hasta el fin de los tiempos, como estuvo en sus inicios. Este periodo de fundación tomará veinte años, cuando el 29 de abril de 1836, el Papa Gregorio XVI, apruebe la congregación de los Padres Maristas para contar con ellos en la evangelización de las remotas islas de Oceanía.

Antes de la aprobación, ya en 1832, los Maristas incursionan en el campo de la educación y se sienten atraídos por la tarea de formar a las nuevas generaciones para contribuir en la formación de personas, entendiendo esta tarea como una colaboración con Dios, pues la consideran como una segunda crecaión.